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labiblioteca

Tenía que crear un espacio grande, inmenso me atrevería a decir, para colocar los veintitantos mil libros de arte reunidos durante más de 40 años.

Y además, por si faltara algo, que fuera un lugar hecho con imaginación, con gusto.

No quería una biblioteca cualquiera, pensaba, soñaba en…

labiblioteca.

Ya me había cansado de vivir rodeado en medio de un caos con libros apilados por todos lados.

Tanto que un amigo me dijo:

"Te pareces a Picasso. Siempre salen en su estudio libros amontonados por todos lados. Lo que tú necesitas es hacerte una biblioteca enorme y que por ahí te pongan una cama".
   
Encontré en la arquitecta  Betty Ayala a la mejor intérprete de mis sueños. Ella capto de inmediato cuando dije que pensaran en Escher y sus escaleras fantásticas, surrealistas.

Venia de visitar las Bibliotecas Vaticanas. Gracias a Luigi – un personaje al que los guardias suizos se le cuadraban saludando su paso, acercando hacia el hombro la alabarda y volviendo a extender el brazo para que su arma quedara de nuevo inclinada hacia adelante - y así pudimos conocer no solo lo que ve el gran público sino que nos abrió las puertas por las que pasan unos cuantos.

Así conocimos hasta el bunker a prueba de bombardeos, en donde se guardan y conservan perfectamente miles de incunables y documentos de siglos, como lo que son: tesoros de la humanidad.

Luigi tuvo la gentileza de llevarnos a la Capilla Sixtina, recién restaurada, en visita privadísima: éramos él, Roberta mi esposa  y yo, solos en ese lugar único. Bueno, ahí estaba también Miguel Ángel.

Visitamos los jardines, los sótanos donde se guardan los carruajes papales, los talleres de reproducciones artísticas, subimos por el elevador privado del Papa y nos asomamos - por supuesto con las ventanas cerradas - por el balcón del Papa.

En los interminables pasillos  de la Pinacoteca Vaticana, en el piso había un  zodiaco con sus 12 signos. Por supuesto me llamo poderosamente la atención.

Y también me fascino aquel juego de escaleras de doble acceso por los que se sube o se baja y que al salir de ahí casi te tropiezas con uno de mis lugares favoritos: la tienda donde por supuesto salimos cargados de cajas y cajas de libros.

Me encantaron esas escaleras, pero eran circulares
y yo pensaba en algo más bien cuadrado.

Por ello pensaba en Escher.

Regresando a Monterrey, contacte con la arquitecta.

Betty fue quien tradujo mis palabras y pensamientos en una realidad bellísima y  fue así como se construyo este recinto que ustedes pueden ver en este video y en el que fácilmente podrán comprender como ese sueño se hizo realidad.

Hoy, pasados casi 12 años de que se reunieron ahí los veintitantos mil volúmenes, queda este video como testimonio de lo que se puede hacer con imaginación.

Con vocación heredada por ambos lados - por el materno, el gusto por la escritura y por el paterno la pasión por la lectura -, fue como se dio esto. Debo definitivamente a mis padres este amor por los libros.

Para llegar a reunir pase horas, días, semanas, muchas semanas metido en librerías buscando, hojeando para comprar lo que verdaderamente quería tener.

Cuantas veces deje libros por indecisión en cualquier mesa de la librería en turno… y al día siguiente regresaba al mismo sitio a disculparme por haber olvidado comprar ese libro que había abandonado.

Y cuantas veces compre un libro no una ni no dos, sino hasta tres veces porque si me tocaba en Tokio, Moscú, Madrid o Paris tener de nuevo en mis manos equis libro que quería tener, que debía de comprar, sentía la misma emoción que la primera vez ya olvidada.

Así, regale muchos libros.

Qué fácil es comprar hoy con la ayuda de las computadoras que puede traer uno el listado de cualquier biblioteca, por orden de autor, por orden alfabético o como usted lo quiera, guardado en una simple memoria.

Y sobre todo, en este momento recuerdo con gratitud y cariño a la única mujer - aparte de mi madre - que me ha llamado hijo: Juliette Ramos Cobián. Por mí siempre bien recordado amigo Jaime Peña Vera conocí a Juliette y a su familia y por ella conocí ese bellísimo lugar que es Tuxedo Park, N.Y.

Ahí, cuando nos entregaron a Toni - la madre de mis hijos - y a mí, las llaves de la casa que compramos, y donde vivimos varios años le dije emocionado a Juliette:

- Esta casa es para toda la vida.

Y ella, guapísima, me dijo con mucha serenidad y en voz baja:

- No hijo, nada es para siempre.

Y qué razón tenía.

Ni la casa, ni la biblioteca ni nada.

Nada es para siempre.

Febrero del 2008

 

Ignacio Villarreal Junco



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Tiempo de recordar,
tiempo de agradecer...

Allá por los años 70 tuve la tentación de publicar una selección de lo que yo consideraba como mis mejores trabajos.

Por aquel entonces editaba la revista Creatividad, con la misma pasión que he hecho todas mis publicaciones.

Pero no, no me animé. No faltaron voces amigas que me animaban a que lo hiciera.

Durante 5 años edité la revista Creatividad... y jamás publiqué un trabajo mío.

Me dediqué a mostrar trabajos de otros, pero jamás los míos.

Por qué?

Pues por la sencilla razón de que no era esa la intención de la revista. Ganaba el periodista.

Y eso a pesar de que casi en todas las publicaciones hechas por publicistas o por diseñadores era común ver ahí los trabajos de los mismos editores.

Era algo que incluso se veía como normal. Vamos, de Herb Lubalin (en su extraordinaria revista Avant Garde), para abajo.

Hoy el mundo ha cambiado.

Y lo hago, porque a casi 50 años de haber empezado a trabajar, creo que vale la pena.

Me mueve y me anima mas esta maravilla que es internet donde un colectivo de millones de blogueros hacen lo que les viene en gana y sacan a la luz vía la red lo que más le plazca.

Así, con ese ánimo, les invito a ver este sitio, en el que muestro algunos de mis trabajos, acompañados de una enorme nostalgia y gratitud para todo los que me dieron la oportunidad de crear lo que aquí se muestra.

De corazón, gracias a todos los que tuvieron confianza en mí y me contrataron como periodista, diseñador grafico y/o como publicista. Por encima de broncas, malos entendidos, retrasos, en donde los haya habido, muchísimas gracias.

Es tiempo de recordar... tiempo de agradecer.




 
 
Tengo orgullo de ser del norte...
del país

En la escuela de la vida nadie termina de aprender. Ésa quizá sea una de las partes más bellas de la vida misma: poder conocer todos los días cosas nuevas, disfrutar un amanecer o un atardecer distinto. Y lo importante - como diría Bill Bernbach - es no perder la capacidad de asombro ante lo desconocido, frente a lo nuevo.

Ésta es, en parte, la semblanza que hizo de mí el Canal 2 de Monterrey (Televisa) en 1997 y refleja lo que he caminado por diferentes rumbos de la comunicación: el periodismo, la publicidad y el diseño gráfico.

Lo agregado es para actualizar algunos datos y hacer algunas precisiones.

He conocido todos los niveles: desde barrendero hasta subir la escalera de la vida: jefe, gerente, director, presidente. Para mí todo ha sido lo mismo.

Cambiaron los nombres de los puestos, conforme a los tiempos. Pero la responsabilidad era la misma. Crear conceptos, imágenes, eslogan, logotipos, campañas. Ideas, ideas, ideas.

1941 - Unos días después del bombardeo a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, llegué a este mundo en la Maternidad Conchita (nombre que le cayó en gracia a Luis Aguilé) en la ciudad de Monterrey, N.L. México.

A trabajar

1958 - Mi primer trabajo fue de linotipista en el periódico El Norte. Corría el verano de ese año y empecé operando un flamante linotipo Cometa -venia de estudiar con los salesianos el oficio de Artes Gráficas-, y pasó por ese lugar mi primo Rodolfo Junco de la Vega Jr.

Me saludó y me dijo:

- ¿Qué haces aquí?

- Pues de linotipista. Aquí me dijo Tío Rodolfo que me pusiera a trabajar.

- No, no, no. Vente para acá conmigo. Estamos empezando a armar las prensas. No, este trabajo que estás haciendo no tiene chiste.

Y ahí empezó mi verdadera lección de cómo se debe trabajar, sin horarios, sin excusas, entregado totalmente a hacer las cosas bien. Y punto.

Luego pasé a ser ayudante de mecánico. Raúl Díaz fue mi primer jefe. Todos bajo las órdenes de Don Rodolfo Junco de la Vega Jr. colaboramos en el armado de las rotativas que fueron bautizadas con los nombres de Carmen Eugenia y María Teresa.

Luego fui descendido a barrendero de las fosas de esas prensas. "Es el único trabajo que te puedo ofrecer", me dijo el jefe de personal. Don Rodolfo - aunque es mi primo siempre le he hablado con mucho respeto por lo que es y porque tiene 20 años más que yo-, estaba en Europa y cuando regresó de ese viaje que duró dos meses pero que a mi se me hicieron dos siglos, ya me había marchado. Estaba bien la pruebita de la escoba pero yo estaba en segundo de preparatoria y sentía que no era lo mío.

1959 - Empecé en el periodismo deportivo en el diario Esto en donde recibí el afecto y las enseñanzas de Don Antonio Huerta, el gran maestro de la crónica deportiva de esos tiempos.

1964 - Vuelvo a El Norte por invitación de Don Rodolfo Sr.quien me saludo con un "Quiubo hijo de García Valseca" porque pues de alguna manera le extranaba que yo trabajara en la cadena de periodicos que comandaba con gran éxito el Coronel José García Valseca, y de la que el buque insignia era el diario ESTO. Y fue mi primo Rodolfo Junco de la Vega Jr. quien me dio la oportunidad de ser Redactor Jefe de Deportes en El Norte.

1966 - Siempre soñé con visitar España y ese año recibí la oportunidad de ingresar a la Escuela de Periodismo en Madrid en el curso 1966-1967, cuando la dirigía Bartolomé Mostaza. De ahí recuerdo con gran afecto al maestro Andrés Romero y al profesor y poeta cubano Gastón Baquero, que habia sido redactor jefe del Diario de la Marina en La Habana. Esa fue la escuela numero 13 - el cabalístico numero 13 - en la que ingrese. De casi todas fui expulsado por mala conducta; incluso varias veces tuve que cambiar de escuela a mediados de año. Intolerancia, reglazos y castigos eran signos de la época. Nunca repetí un año. En dos de ellas fui readmitido. O sea que tampoco eran tan grandes las broncas.

1967 - Al regresar de España recibí la oportunidad de Don Jesús Alvariño, exiliado cubano igual que el maestro Baquero, en el Canal 6 de Monterrey - de donde surgiría el Canal 8 de Televisión Independiente de México en la capital - para ocupar el cargo de Jefe de Publicidad, iniciándome así en este terreno.

1968 - Posteriormente me marché al recién nacido Canal 12 en donde el entonces joven empresario Francisco A. González me nombró Gerente de Programación.

1968 - Un buen día visité Hojalata y Lámina, S. A. (después conocida como HYLSA ) para buscar un patrocinio para el programa Mundo Insólito que transmitía el Canal 12 y el Gerente Corporativo de Mercadotecnia Ing. Alejandro J. Rodríguez Michelsen me ofreció el puesto de Jefe de Publicidad, donde establecí un récord de duración en una empresa - cuatro años -, marca que sería superada hasta pasados 30 anos, en 1997.

Revistas y otras ediciones

Como editor, publiqué las revistas:

- Gala (1965)
- Creatividad (1972-1977)
- Espacio (1983-1984)
- Museos (1995-1996)

Durante diez años hice la Agenda del Arte (1987-1997).

También realicé las ediciones en serigrafía tituladas:

1976 - Calendario Gráfico
1977 - Alfabeto Gráfico

Edité además serigrafías con los artistas plásticos:

- José Luís Cuevas
- Juan Soriano
- Juan Genovés


Identidad Corporativa

1968 - Hylsa
1970 - Universidad de Monterrey
1974 - Banpaís
1978 - Akra
1985 - Ábaco
1990 - Club de Fútbol Monterrey
1991 - Campaña de Sócrates Rizo
1992 - Confía
1993 - Mexlub
1993 - Campaña de Rogelio Montemayor
1996 - Monterrey400 (Cuarto centenario de la ciudad)
2002 - Club de Fútbol Tigres de la UANL.


Premios

Como publicista, recibí 18 premios nacionales: Teponaxtlis de Malinalco
Como editor de la revista Museos recibí un premio.
Y como editor fundador de ArtDaily , periódico de arte que ha recibido 51 premios o distinciones.

En el campo de la propaganda, las campañas y la imagen grafica para tres candidatos a gobernador:

1991 - Sócrates Rizo
1992 - Eduardo Villaseñor y
1993 - Rogelio Montemayor, los tres del PRI.
1994 - Campaña de Fernando Margáin, candidato panista a la alcaldía de San Pedro Garza García.

Los cuatro candidatos ganaron.

En 1990 fundé mi propia agencia de publicidad: IVC / Ignacio Villarreal y Compañía, que en poco tiempo se convertiría en la empresa más integrada de México, contando con estudios de grabación de audio, equipo de producción de comerciales exclusivamente en cine, estudio de post-producción y el equipo de animación más completo en el país, exceptuando el de TV Azteca.

Ahí se produjo toda clase de campañas y anuncios. Para darnos una idea de la importancia que llegó a tener esta agencia vale recordar que en esos tiempos no había partido de fútbol de la Primera División en el que no apareciera alguna de nuestras campañas, logotipos o eslogans en todos los estadios del país.

Dos libros, una revista y muchas broncas

Escribí dos libros:

- Francisco Corzas, su obra gráfica
Bellamente impreso en serigrafia, en donde se presentaron algunas de las mas bellas obras realizadas por este gran pintor en Italia y

- El Gol Más Bonito Del Mundo
Dedicado a aquella chilena que realizara Hugo Sánchez al Logroñés en su etapa dorada con el Real Madrid.

1996 - En el verano de ese año fundé el primer periódico de arte en Internet: ArtDaily , escrito en inglés y cuyo eslogan es justamente: The First Art Newspaper on the Net.

Desde entonces me entregué con la misma pasión que he puesto en la mayoría de mis trabajos al incursionar en Internet como editor de ArtDaily, que ha recibido 51 premios o reconocimientos. Puedo decir con enorme satisfacción que este sitio es visitado por más de 9,000 personas de más de 120 países cada día.

Entre estas distinciones está el haber permanecido en primer lugar en los servidores de Yahoo! y Google durante meses o años - por citar a los más importantes del mundo.

Además ArtDaily fue calificado con 4 estrellas por la Enciclopedia Británica y recibió el más alto honor de la BBC como un sitio recomendado por su calidad, así como haber sido elegido dos veces por el USAToday como uno de los sitios más atractivos en la red.

1997- Me desempeñé (al final me despeñé) durante casi trece años como director de Imagen y Publicidad del Grupo Ábaco-Confía (1994)

1997- Jorge Lankenau decide hacerme a un lado de la dirección de Comunicación e Imagen de Ábaco y Confía en donde permanecí casi 13 años. Negros nubarrones ensombrecían el futuro de esa institución bancaria. Ya ni mi trabajo, ni mi creatividad, ni mi firma podían salvar el inminente naufragio. Todo estaba consumido. (Comsumitum est, en macarrónico; que no consumatum est, porque sería casi una blasfemia).

1997- En septiembre me entrevista en Canal 2 de Monterrey (Televisa), Gilberto Marcos. Él, sabiendo de las pésimas relaciones que existían entre el Grupo Reforma y quien esto firma, lleva muy bien sus preguntas y yo, viendo a cámara, me dirijo a Alejandro Junco de la Vega preguntándole:

- Dime tú, contéstame tú no tus editorialistas, ¿Por qué me has agredido durante 17 años?

Esa "osadía" mía, desató la furia de Alejandro, el dios del olimpo y de ahí vino una cadena de mentiras, de calumnias y de ataques desmedidos, desproporcionados, acusándome, juzgándome y sentenciándome. Lo más triste es que él, como consejero que fue de Confía, sabia perfectamente bien quien defraudó a esa institución.

Él personalmente encabezó su particular tormenta del desierto contra mí. Se sentía Bush. Bueno, dejémoslo en "buchecito" y cantaba alegremente en "su" periódico: "De domingo a domingo te vengo a ver" - con música del Cielito Lindo - en clara alusión a que un domingo fue la entrevista en televisión y al siguiente domingo me respondería con toda su rabia, soltándome toda la caballería en contra.

Su respuesta fue, como dije, al domingo siguiente y tuve el dudoso honor de que me dedicaran una nota de primera plana de internacionales del mismo tamaño que el que dedicaron a la caída de Sadam Hussein: siete columnas por equis centímetros.

O sea, como dicen ahora, nada que ver.

Mis tres proyectos favoritos

Volviendo al tema original, a lo que de verdad importa, me queda por decir que a lo largo de mi carrera he tenido muchas, muchísimas satisfacciones profesionales, entre las cuales sobresalen -además de ArtDaily , estos tres proyectos:

1 - Instalar la bandera más alta del mundo - en su tiempo - para identificar el nuevo edificio de Confía. La bandera de México lucía como nunca la habíamos visto: majestuosa, imponente, bellísima. El ondear de ese símbolo, en ese tamaño, estremeció y emocionó a miles de gentes. Esta idea, por fortuna, fue seguida y superada con creces por el entonces Presidente de México Ernesto Zedillo, dando realce y majestuosidad al símbolo patrio por excelencia como es nuestra bandera.

2 - Diseñar el uniforme que utilizó la Selección Mexicana en el Mundial de Francia de 1998, utilizando el Calendario Azteca en la camiseta. Tuve la oportunidad de colaborar con Enrique Borja, en aquel entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol y aunque todas nuestras conversaciones fueron vía telefónica, mi relación con el que fuera ídolo del fútbol mexicano fue siempre cordial y afectuosa. Un gusto trabajar con el.

3 - Crear el logotipo, el manual de identidad y un comercial hecho totalmente en animación con motivo del cuarto centenario de la ciudad de Monterrey, a invitación de los máximos organizadores de estos festejos. Se identificó esta fecha como MTY400 lo cual provocó las críticas más ácidas por parte del periódico El Norte -one more time- llegando a presionar a los organizadores para que se cambiara ese logotipo. Afortunadamente el patronato de esas festividades se mantuvo firme y se conservó durante todo el año en que se conmemoraron los cuatrocientos años de la fundación de Monterrey.

Estos tres trabajos los hice sin recibir pago alguno. Y eso, de verdad, me enorgullece.

La bandera mas alta del mundo

Los dueños del que se conocería como Edificio Confía, en la avenida San Jerónimo en Monterrey, N.L. querían dos cosas: que su reconstruido edificio -que estuvo abandonado por muchos años- se convirtiera en el de más categoría, cosa de por sí casi imposible dado que habían surgido varias construcciones muy bien diseñadas. ¡Ah!, y que se instalara una pantalla gigante que generara ingresos.

Yo pedí tiempo para pensar en alguna mejor opción. En esos años viajaba muy frecuentemente y uno de mis destinos era Dallas.

Me hospedaba en The Mansion on Turtle Creek y al salir veía un edificio muy bonito que tenia una bandera americana muy alta. Desde niño siempre observé que los americanos ponen su bandera por todas partes: lo mismo en un lote de automóviles que en un edificio de oficinas.

En cambio nosotros en México tenemos por costumbre - y creo que hasta por ley - dejar el uso de nuestro símbolo patrio a que las autoridades gubernamentales decidan dónde ubicarlo.

Quizá el primer recuerdo que guardo de nuestra bandera es el de una pésima foto, mal colgada en la pared al lado del pizarrón en el salón de clases.

Fue así como me surgió la idea de instalar no sólo una bandera sino la más alta del mundo - como lo fue, en su momento - para identificar el nuevo edificio de Confía. La bandera de México luciría como nunca la habíamos visto: majestuosa, imponente, bellísima.

Y así sucedió: El ondear de ese símbolo, en ese tamaño, estremeció y emocionó a miles de personas.

Como dije, esta idea fue seguida y superada por el entonces Presidente Ernesto Zedillo, dando realce y majestuosidad a nuestro símbolo patrio por excelencia. Hoy ondean banderas mexicanas de tamaño monumental en varias ciudades e incluso tuvieron el acierto de ubicarlas en las fronteras con los Estados Unidos. Y no hay quien desde dentro del vecino país - por supuesto cercano a los pasos fronterizos - no vea nuestra bandera en lo que pudiéramos considerar una "invasión" virtual.

Esa idea, para mí, en una introspección honesta, es la mejor idea que he tenido en mi vida. Así de sencilla. Así de grande.







  Ignacio Villarreal Junco
 
PS. - Aquí dejo por escrito que si algo me pasa, a mí o a alguien de los míos, no tienen que buscar al autor. Alejandro Junco - que todo lo sabe y todo lo puede, según él, y que ha dado sobradas muestras de su odio contra mi persona - sabrá quién esté atrás de lo que pudiese suceder. Porque ya me hizo pedazos social, laboral y económicamente con su campaña despiadada en sus periódicos. Incluso conocí el olor de la muerte por una septicemia y luego se me diagnosticó cáncer terminal, que por fortuna resultó erróneo. Por si fuera poco, a mi mermada salud le agregamos - como postre y sin azúcar - una diabetes que me ha fastidiado de lo lindo, que llegó precedida de ansiedad, sobrepeso y un largo etcétera. Casi 50 notas en contra mía durante su cacería que inició en 1997, por supuesto que han dejado huella. Y uno, pues a aguantar, a callarse y a resignarse. Monterrey, mi querida ciudad, vive bajo la ley de El Norte . Voces amigas lo menos que me decían era "no les contestes", o un "ya no le muevas, te van a acabar". Y bueno - como dicen ahora los locutores - al menos que este texto sirva para dejar un testimonio de la salvaje persecución que he vivido.

En las páginas de sus periódicos dejó Alejandro la huella del desprecio, el coraje y su rabia contra mí, fruto del absurdo, de la razón de la sin razón. He caminado por la vida sin necesidad de verme envuelto en historias truculentas - salvo en la que tú me metiste Ale -, y sin haber llegado a lugar alguno con la mesa puesta. ¡Y vaya mesa que le arrebataste a tu padre, quien se partió el alma por sacar los periódicos adelante durante treinta y tantos años! Como buen maestro que eres del engaño y la mentira, querido sobrino Alejandro Junco, haces tuyo aquello de:"Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". En tu famoso decálogo de Reforma (¿empieza con erre o con de?) dices entre otras cosas que (ahí se habrá de) "Ejercer la libertad de expresión, indagando y publicando hechos, datos y verdades de interés público". Te pregunto: ¿sabías que me acusabas falsamente? ¿Sabías que quien defraudó a CONFIA era alguien de tu entorno? Y peor aún, te vuelvo a preguntar sobrinito, y no te enojes: ¿era mi caso de interés público?

En tu 4º. mandamiento hablas de "Defender los derechos del ser humano". Qué buen chiste. Qué bueno que los defiendes. De veras que no tienes vergüenza. A propósito... te acuerdas ¿cuál es el verdadero, el único Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios?